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Con los ojos cerrados

FOTO ENSALADA

Ensalada de grillos

Con los ojos cerrados

Ciro Castillo

Ayer fue noticia nacional el asesinato de un par de sacerdotes en el estado de Guerrero. Se trata de Iván Añorve Jaimes y Germain Muñiz García, quienes fueron despedidos por la feligresía católica entre rezos y llanto.

Los dos párrocos, presuntamente por un “error” de la delincuencia organizada, fueron abatidos la madrugada del lunes en el municipio de Taxco.

Aunque la condena fue unánime y nacional, parece como si hubiese cierta resignación entre la sociedad mexicana a este tipo de eventos violentos.

Es como si solo cerráramos los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor, mientras esta violencia no nos alcance o no alcance a los nuestros.

El obispo Salvador Rangel aseguró que el asesinato de ambos sacerdotes se da dentro de un clima de “circunstancias difíciles y de violencia en Guerrero”.

Sin embargo, no solamente es Guerrero, sino gran parte de los estados del país donde los sucesos violentos se han convertido en el pan de cada día. Es Chihuahua, es Veracruz, es Sinaloa. Hasta Chiapas, pese a que sus indicadores de violencia no tienen punto de

comparación con otras entidades, también tiene episodios de sangre que consternan.

Causan alarma entre la población, principalmente en las redes sociales, donde todo mundo se siente informado por el hecho de conocer el hecho; sin embargo, cuando pasa el tiempo la historia queda atrás.

Ayer mismo, el Centro Católico Multimedial dio a conocer que van 21 sacerdotes asesinados en lo que va del sexenio; de los cuales, seis fueron muertos en Guerrero.

Peor aún, la información muestra como la violencia ha ido creciendo incluso contra los religiosos: de 1990 a 2017, la lista de asesinados la encabeza un cardenal, 47 sacerdotes, un diácono, cuatro religiosos, nueve laicos y una periodista católica. Por lo que se registran 69 atentados contra miembros de la Iglesia católica, de los cuales 63 son crímenes arteros.

Los aspirantes presidenciales prometen que la cosa cambiará en caso de que lleguen al cargo. Se echan la culpa de lo que pasa y de lo que no se ha hecho; sin embargo, hasta ahora no hay nada concreto al respecto. Todos estamos metidos en el problema que parece no tener fin.

¿Es la pobreza la causante de esta dinámica violenta? ¿No hay oportunidades y no queda más que buscar “la papa” a punta de pistola o traficando drogas? ¿Es la pérdida de valores? ¿Si no respetan ni a los clérigos, otrora respetables, qué pasará con el común denominador de la gente?

LA GUERRA SUCIA DESATADA

Lo hemos visto en la esfera nacional. Los aspirantes presidenciales no dejan de aventarse lodo a la cara. Un día es López Obrador, otro día es Meade y otro día Ricardo Anaya, por citar a los más visibles.

Lo mismo ocurre en Chiapas, a unos días, horas quizá de que se defina plenamente la que podría ser la coalición ganadora: Alianza Todos por Chiapas.

Eduardo Ramírez Aguilar y Roberto Albores Gleason, dos comitecos, se disputan la cabeza de esta coalición conformada por el PRI, el PVEM, el Panal, Mover a Chiapas y Chiapas Unido.

El aspirante a vencer, por varias razones, hasta ahora sigue siendo Eduardo Ramírez, quien ha logrado conformar una estructura partidista muy fuerte en todo el sexenio. Ha caminado el estado, por decirlo de alguna forma.

Ayer se le acusó, mediante información nacional difundida por el diario Excélsior, de gastar importantes cantidades de dinero en traslados aéreos.

Eso es lo que pasa cuando está en juego la gubernatura de una entidad como Chiapas. La guerra sucia está comenzando. Entre más se acerca la contienda más arrecian los ataques. Los ataques van directos a quien es el contrincante a vencer.

CASTELLANOS, NI FU NI FA

Fernando Castellanos, alcalde de Tuxtla Gutiérrez, se autodestapó para la gubernatura de Chiapas, en un evento masivo el fin de semana, como dimos a conocer.

El problema para el munícipe es que esta acción política pasó prácticamente inadvertida.

El puente por el Día de la Constitución le jugó una mala pasada, aunque también, una cosa es ser alcalde de la capital del estado y amigo del gobernante en turno, y otra querer jugar en las grandes ligas.

Escriba a: cirocastillo@hotmail.com

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Eduardo Ramírez Aguilar y Roberto Albores Gleason, dos comitecos, se disputan la cabeza de esta coalición conformada por el PRI, el PVEM, el Panal, Mover a Chiapas y Chiapas Unido.

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